-
La teología de la liberación
Los derechos del pobre son derechos de Dios. Este es un hecho de nuestra fe y puede ser visto en las escrituras. Los proverbios 14:31 nos dice que «El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.» Sabemos que, como cristianos, necesitamos hacer lo que Dios nos pide. Esto es porque (para mi), es fácil para entender las verdades y las beneficios de la teología de la liberación.
Cuando pensamos en el desarrollo del mundo, pensamos en asuntos como pobreza, educación, políticos, y violaciones de los derechos humanos. La realidad es que todos de estos asuntos son presentes en la Biblia, también. Dios tiene mucho que decirnos sobre estos tópicos pero raramente le escuchamos. Gustavo Gutiérrez trató de escuchar a la voz del Dios y también los gritos de la humanidad.
Básicamente, Jesucristo se identificó con los pobres (como en los evangelios de Mateo y Lucas), y si queremos crear un mundo mas justificada el mundo política y social necesita reflexionar esta parte de la personalidad del Hacedor. “Existe la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres,” dice Gutiérrez.
Mas de esto, hay una necesidad de convertir nuestro gobierno y la gente a un estado de animo que se incluye los pobres. Ahora, la protesta en Wall Street parece como un movimiento moderno de la teología de la liberación. La gente que compone el 99 por ciento de la riqueza en America necesita empezar a comprender el otro 1 por ciento. La desigualdad entre los ricos y los pobres es la fuente del malentendido de la política moderna. Me parece que nos beneficie el movimiento de la Iglesia y del gobierno en un dirección de igualdad como lo que Gutiérrez propuso.
Ayer, una encuesta del periódico “New York Times” se mostró que la mayoría de los Estados Unidos siente de modo similar. Dos tercios de America dijeron que la brecha económica es injusta. Sin embargo, dos tercios de republicanos piensan que la brecha es completamente imparcial.
Me molesta que la pobreza y la brecha se han hecho asuntos políticas. La teología de la liberación, en mi opinión, no es un movimiento socialista. Es un asunto bíblico, una llamada de Dios por justicia en este mundo destrozado. Me parece que la idea defiende todo de lo que creemos como cristianos.